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2 de septiembre de 20264 min de lecturaRedacción Livo

Revender una entrada sin que sea un problema

La mitad de las entradas que cambian de manos lo hacen por WhatsApp. Así funciona hacerlo dentro de Livo, con precio de mercado y titular verificado.

Al final no puedes ir. La entrada es nominativa, sale a tu nombre y se valida contra tu documento en la puerta, así que pasársela a alguien por WhatsApp no la convierte en suya: la convierte en una entrada que no va a entrar.

Revender dentro de Livo cambia esas dos cosas. La entrada se anula y se emite otra a nombre del comprador, con su propio código rotatorio, y la original deja de servir en ese momento — que es exactamente lo que impide que se venda dos veces.

El precio lo pone el mercado de esa zona y se mueve solo, pero tú pones la horquilla: por debajo de tu mínimo no se vende y por encima de tu máximo tampoco. El máximo es el que de verdad importa, porque es lo que impide que una subida de precios te use de intermediario sin que lo hayas pedido.

Hay un techo por evento que el organizador fija y que nadie puede saltarse: ninguna entrada se revende por encima de ese porcentaje sobre lo que costó. No es una política de Livo, es una condición del evento, y está escrita en la ficha antes de comprar.

Cuando la venta se cierra, Livo se queda una comisión y el resto se liquida a quien vendió. Los dos números se ven antes de publicar, no después.

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